Por Emilio Bazterrechea River ganó en la siempre difícil Fortaleza granate y se trepó a la punta. Con gol del inquieto Buonanotte superó con mas justeza que justicia a un Lanús que todavía no brilla como lo hiciera en el torneo pasado.
El partido prometía, se enfrentaban el actual campeón y el potencial puntero. De arranque los del Sur jugaban mejor, metían en el medio y apuraban arriba. Pero El conjunto del Cholo no tardó mucho en acomodarse y tuvo una inmejorable chance de abrir el marcador con un tiro cruzado del juvenil Buonanotte que besó el palo derecho de Bossio. Lanús también tuvo una sobre el final que Sand desperdició de cabeza pero el partido a partir de los 30 del primer tiempo se hizo muy friccionado y el cero en el marcador inevitable.
Lanús salió a jugar el segundo tiempo de cara al gol, pero River tiene a Carrizo, que aportó y mucho para aguantar el vendaval granate. Cerca de los quince los del Núñez hicieron pie y a partir del enorme juego del chiquitín Buonanotte empezaron a crear peligro en el área rival. A los 23, el juvenil profundizó por la izquierda y tocó categóricamente al gol. El millo se tranquilizó y esperó los sucesivos embates del equipo de Cabrero que a la carga barraca iba en busca del empate. Finalmente el pleito se dirimió a los 32 cuando Juan Pablo Carrizo, pilar fundamental en ésta y otras conquistas riverplatenses, le atajó un penal a Sand; de allí en más Lanús no pudo encontrar otro camino al arco que no fuera el pelotazo estéril y además sufría con cada contra millonaria.
El 0-1 fue definitivo, el penal errado definitorio y River consiguió tres puntos que lo elevan a la total soledad de la punta del campeonato.
El partido prometía, se enfrentaban el actual campeón y el potencial puntero. De arranque los del Sur jugaban mejor, metían en el medio y apuraban arriba. Pero El conjunto del Cholo no tardó mucho en acomodarse y tuvo una inmejorable chance de abrir el marcador con un tiro cruzado del juvenil Buonanotte que besó el palo derecho de Bossio. Lanús también tuvo una sobre el final que Sand desperdició de cabeza pero el partido a partir de los 30 del primer tiempo se hizo muy friccionado y el cero en el marcador inevitable.
Lanús salió a jugar el segundo tiempo de cara al gol, pero River tiene a Carrizo, que aportó y mucho para aguantar el vendaval granate. Cerca de los quince los del Núñez hicieron pie y a partir del enorme juego del chiquitín Buonanotte empezaron a crear peligro en el área rival. A los 23, el juvenil profundizó por la izquierda y tocó categóricamente al gol. El millo se tranquilizó y esperó los sucesivos embates del equipo de Cabrero que a la carga barraca iba en busca del empate. Finalmente el pleito se dirimió a los 32 cuando Juan Pablo Carrizo, pilar fundamental en ésta y otras conquistas riverplatenses, le atajó un penal a Sand; de allí en más Lanús no pudo encontrar otro camino al arco que no fuera el pelotazo estéril y además sufría con cada contra millonaria.
El 0-1 fue definitivo, el penal errado definitorio y River consiguió tres puntos que lo elevan a la total soledad de la punta del campeonato.Fotos: Diario Ole

A los 17´ comenzaba otro partido para Boca: reactivar el ataque con Neri y Boselli por izquierda y Chávez, Alvarito y el Loco por derecha y tratar de quebrar el frontón que significaban los 4 estandartes del fondo verdiblanco. Banfield supo plantar dos líneas de 4 al borde del área de Lucchetti y desplegar al ligerito Broggi- quien al intentar contener a González y Chávez se cargó una amarilla a los 22´-, por izquierda y aprovechar el aguante de Galarza y sus buenos pases desde la salida a Villarreal por derecha. Así, pese a que Boca estuvo cerca de empatarlo o darlo vuelta con dos chances claritas de Boselli, una tras una jugada de Pochi Chávez en combinación con Neri y otra luego de que Palermo se la bajara de cabeza; y que Banfield apretaba el acelerador y consiguió algunos tiros libres para Patiño, metía todo el vértigo y el encare que Civelli podía dar y un solitario Cvitanch en constante desmarque, la primera parte cerró sin grandes sobresaltos.
En lo que restó al segundo tiempo, Boca se dedicó a atacar gracias a toda la recuperación y el orden que el Seba sabe brindar, el tándem Álvaro - Chávez para asistir al tan movedizo como errático Boselli y los desbordes peligrosos de Neri, hasta el minuto 32 en que fuera remplazado por Dátolo. Fue Jesús, a nuestro parecer, quien cerca del final marró una chance clarísima de zurda y frente al arco para el 2-1.
Con diferentes estrategias, ambos quisieron llevarse el triunfo. Merodearon las áreas, mucho más el local, el empate fue el resultado más lógico. Y de todas maneras iba a darse, pensando en los penales que Laverni – tal vez si es corto de vista debería dirigir desde más cerca -, Retta y Aumente no dieron entre los 17 y los 18 minutos a Boca sobre Bosselli y a Banfield sobre Cvitanich y en los goles que erra Boca. Creo que el sábado quedó claro que ese déficit no es propiedad de Palacio.

En el segundo tiempo, otra vez en el mejor momento de la visita apareció Moreno para a los 25 poner el pleito 2 a 0. Cuando faltaban ocho para el final Wagner convirtió y puso el 3 a 0 parcial; a dos del final apareció Silvera para cerrar el marcador, 3 a 1 final.
El partido corresponde a la quinta fecha del Grupo 1 de la Copa Santander Libertadores. La tabla la lidera el Cruzeiro con 11 puntos, seguido por Caracas y San Lorenzo con 7; cierra el Real Potosí con 3 unidades.
El primer minuto del segundo tiempo volvió a ofrecer a un River adelantado, en busca del segundo gol y la tan deseada tranquilidad, pero tras pegar un tiro en el palo a la salida de un corner, los Mexicanos se despertaron. En dos minutos metieron dos goles, a los seis Iñigo de cabeza después de una pelota parada; el segundo llegó a los 8, con un lindo toqueteo y un mejor desborde por derecha que Esquera con un cabezazo soberbio de pique al suelo cambió por gol. River desconcertado, paralizado y sufriendo definitivamente los ya conocidos HORRORES defensivos consiguió el empate tras otro tiro libre de Abelairas que Cervantes mando a dormir contra su propia red. A esta altura el partido era poco menos que vulgar, cada pelota enviada a cualquiera de las áreas podía terminar en gol, y terminaba, porque a los 15 en una buena jugada preparada Cervantes de cabeza gritaba el 3 – 2 Azteca.
Y a los 17 Abreu DE CLAVICULA empataba las cosas tras un centro de Abelairas y otra defectuosa salida del arquero Ochoa. Recién a los 24 volvimos a ver a la pelotra jugada por el piso, los Americanistas y un lindo manipulo del balón por el medio para que el paraguayo Cabañas - que habia ingresado en el local por Higuain - de media vuelta decretara el 4 a 3 definitivo.De ahí en más River no hizo ni más ni menos de lo que había hecho en los 50 minutos anteriores, un juego intrascendente, muy mal a bajo, sin recuperación en el medio campo y prácticamente sin intervenciones felices ni de Alexis Sánchez ni de los puntas Falcao y Abreu. Con mas pena que gloria, como los tangos terminó un partido que fue chato e insulso y que no aburrió solo por la serenata inagotable de errores y goles.
Tendrán que pensar y mucho ambas escuderías en este partido de cara al futuro, porque a pesar de que la derrota no comprometa a River desde los matemático en la copa y acomode definitivamente a los Mexicanos de cara a octavos, los dos equipos mostraron un juego mediocre. River deberá aprender a regular durante todo el partido, aquel juego de los primeros 20 minutos, donde el medio recuperaba y jugaba, donde los de arriba incomodaban evitando el avance rival. Porque solo así podrá disimular los defectos en defensa, hasta tanto consiga subsanarlos definitivamente. River jugó mal y perdió; deberá ahora ahogar rápidamente su pena de fútbol para volver a cantar victoria.
El 9 local desperdició un par de chances antes de que en tres minutos el León despertara y con sus capacidades más valiosas lo empardara: garra, ataque por ataque, y el despabilar de Benítez. A los 21´ teledirige un córner a la cabeza del Chavo Desábato y a los 24´ un tiro libre al ángulo derecho de Bossio. Suficiente para 25 minutos y para mi mano derecha, el primer tiempo fue un Lanús propone y Estudiantes responde, tendencia asentada en el segundo tiempo por -otra- expulsión insólita de Lunati a los 44´ del PT de Alayes, quien apenas roza a Diego Váleri. Pero bueno, una de cal y una de arena, después echará bien a Hoyos por la chiquilinada de responder a una provocación de Maggiolo.
Galván, Salgueiro, Lechuga, Moreno y Fabianesi y Maggiolo, el único punta, fueron puro sacrificio y atención para aprovechar lo que llegara desde el fondo y las distracciones del pibito Arce. ¿El mediocampo? No existió prácticamente para ningún equipo. Hasta que por fin se les dio: tras una aviso a los 11, minuto en que Pelletieri le sacó justo a Salgueiro la bocha de remate casi en la puerta del área; a los 16´ Moreno y Fabianesi remata seco antes del ¿? de Bossio, una jugada calco de aquélla en concepto: Lanús la pierde en su ataque por izquierda, la derecha de la defensa despeja largo y, del medio hacia la derecha, hasta el centro del área, Moreno y Fabianesi, Benítez, caño de Salgueiro y vuelve a cobrar Iván. 3 a 2, me clasifico yo, decía Estuidantes.
Pero Blanco, Acosta, Valeri, Sand siguieron yendo y yendo igual, no se daban ni nos daban respiro. Tiraban a matar, pero al alambrado, todos los que vieran un huequito para mandarse al ataque. Hasta Pelletieri intentó rematar desde afuera. Empardados en La Plata, equilibrados en situaciones, igualados en emoción y ganas de ganar, parecía que sólo faltaba tablas en jugadores y resultado. Pues de esto mismo se concientizó el árbitro, y , a los 40 se va del reparto con justicia ¨Chambón¨ Hoyos; y a los 44 con un microscopio en los ojos cobra la falta abajo de Andújar sobre una veloz y peligrosísima entrada del Laucha Acosta por derecha. Pero ¡ay! una de su cal y otra de su apellido, José, Pepe, ¡Pepito! Patea débil al medio hasta en el rebote, y convierte al arquero pincharrata definitivamente en la figura de una nueva partida de colección de oro para la Copa Libertadores de América y sus seguidores.