Por Nicolás D. CeballosEl gol de Fabricio sobre el final del segundo tiempo hace una semana en la Bombonera dejaba intranquilo al público xeneize. Pero Boca Juniors sacó otra vez a relucir su mística copera y no sólo se clasificó para los Cuartos de final de la Copa Libertadores, sino que también venció por primera vez en su historia al Cruzeiro en el Mineirao.
El partido empezaba complicado para Boca, ya que el equipo brasilero estaba dispuesto a concretar desde el arranque el gol que le de la clasificación. La visita aguantaba atrás mientras que el Cruzeiro se adueñaba del balón y atacaba por las bandas derecha e izquierda. El error de los locales era que todas sus jugadas terminaban en centros que descolgaba Caranta o que rechazaba algún jugador xeneize o que desperdiciaban sus delanteros.
El que más cerca estuvo de marcar fue el boliviano Marcelo Moreno, pero sus remates se iban cerca de los postes.
Cuando mediaba la primera parte, Riquelme le colocó una pelota en profundidad a Palacio y lo dejo mano a mano con el arquero Fabio, sin embargo el bahiense definió mal, el partido seguía empatado y parecía que continuaba la maldición que sufre Palacio en su definición. Pero el delantero rompió el maleficio y minutos después se metió en diagonal al área y sacó un zurdazo que se clavó en el ángulo. Tranquilidad para Boca, y más aun cuando después de un centro de Dátolo – una de las figuras xeneizes - desde la izquierda Palermo volvió a cabecear en el área y marcó el 2 a 0 parcial. Así se terminaba el primer tiempo.
En el vestuario, Carlos Ischia le pidió a sus dirigidos máxima concentración para mantener el resultado. Como era de esperarse el Cruzeiro salió a descontar inmediatamente y lo consiguió con un tijeretazo de Wagner a las 11. Luego del gol, Boca empezó a replegarse y los brasileros se mandaban al ataque, pero aquí fue donde la defensa del xeneize apareció. Con excepción de Maidana que estuvo por momentos desacertado, Cáceres, Morel Rodríguez y el pibe Monzón que jugó su mejor partido en la primera de Boca, estuvieron muy firmes y taparon todos los ataques del rival.
En cuanto a situaciones claras, Cruzeiro tuvo un mano a mano que tapó Caranta y un remate de Wagner; Boca llevó peligro con un tiro de Riquelme y una contra que terminaron mal.
El silbato de Chandía le puso punto final al partido, triunfo Boca por 2 a 1. El nuevo rival será el ya conocido Altas, primero en la Argentina – Boca está buscando cancha para hacer de local ya que su estadio está suspendido por 30 días – y después en el Jalisco.
El equipo xeneize volvió a aparecer cuando muchos lo daban por muerto, casi una constante, como ganar en Brasil. Los jugadores íconos son los mismos, pero los nuevos se adaptan perfecto a la mística, entienden el mensaje y en el campo de juego se nota la diferencia. Porque con Boca parece que es así, ser toro en su rodeo y torazo en rodeo ajeno.
El partido empezaba complicado para Boca, ya que el equipo brasilero estaba dispuesto a concretar desde el arranque el gol que le de la clasificación. La visita aguantaba atrás mientras que el Cruzeiro se adueñaba del balón y atacaba por las bandas derecha e izquierda. El error de los locales era que todas sus jugadas terminaban en centros que descolgaba Caranta o que rechazaba algún jugador xeneize o que desperdiciaban sus delanteros.
El que más cerca estuvo de marcar fue el boliviano Marcelo Moreno, pero sus remates se iban cerca de los postes.Cuando mediaba la primera parte, Riquelme le colocó una pelota en profundidad a Palacio y lo dejo mano a mano con el arquero Fabio, sin embargo el bahiense definió mal, el partido seguía empatado y parecía que continuaba la maldición que sufre Palacio en su definición. Pero el delantero rompió el maleficio y minutos después se metió en diagonal al área y sacó un zurdazo que se clavó en el ángulo. Tranquilidad para Boca, y más aun cuando después de un centro de Dátolo – una de las figuras xeneizes - desde la izquierda Palermo volvió a cabecear en el área y marcó el 2 a 0 parcial. Así se terminaba el primer tiempo.
En el vestuario, Carlos Ischia le pidió a sus dirigidos máxima concentración para mantener el resultado. Como era de esperarse el Cruzeiro salió a descontar inmediatamente y lo consiguió con un tijeretazo de Wagner a las 11. Luego del gol, Boca empezó a replegarse y los brasileros se mandaban al ataque, pero aquí fue donde la defensa del xeneize apareció. Con excepción de Maidana que estuvo por momentos desacertado, Cáceres, Morel Rodríguez y el pibe Monzón que jugó su mejor partido en la primera de Boca, estuvieron muy firmes y taparon todos los ataques del rival.En cuanto a situaciones claras, Cruzeiro tuvo un mano a mano que tapó Caranta y un remate de Wagner; Boca llevó peligro con un tiro de Riquelme y una contra que terminaron mal.
El silbato de Chandía le puso punto final al partido, triunfo Boca por 2 a 1. El nuevo rival será el ya conocido Altas, primero en la Argentina – Boca está buscando cancha para hacer de local ya que su estadio está suspendido por 30 días – y después en el Jalisco.
El equipo xeneize volvió a aparecer cuando muchos lo daban por muerto, casi una constante, como ganar en Brasil. Los jugadores íconos son los mismos, pero los nuevos se adaptan perfecto a la mística, entienden el mensaje y en el campo de juego se nota la diferencia. Porque con Boca parece que es así, ser toro en su rodeo y torazo en rodeo ajeno.Fotos: Diario Ole y Diario La Nación
EL VIDEO CON LOS GOLES



En el principio de la primera parte, Boca estaba más ordenado y por eso los intentos de River finalizaban lejos del área, con remates que se iban lejos del arco. Así fue como Palermo le metió un pase – estilo Román – a Palacio que quedó mano a mano con Carrizo pero la resolución de esta jugada dejó dos conclusiones: el 1 de River es el mejor arquero argentino del momento y por eso le achicó de manera perfecta el ángulo de tiro al delantero xenéize y su remate se fue al corner, mientras que Palacio sigue sin saber cómo definir las situaciones que se crea y por eso eligió patear en lugar de eludir al portero visitante.
Después de la apertura del marcador, River no conseguía hacerse dueño del partido, tanto Alexis, como Ortega y Buonanotte estuvieron por debajo de su nivel y la pelota nunca le llegó limpia a Falçao. Boca tampoco jugaba bien, pero manejaba el balón con Riquelme que la dormía en sus pies. Final del primer tiempo y resultado justo, Boca sin sobrarle nada se imponía en el marcador.
En la segunda parte, Riquelme se apagó un poco, quizás sintiendo su vuelta tras una lesión, pero River no lo aprovechó – sólo creó una situación de peligro - . La visita hizo rápidamente un cambio ultraofensivo, puso a Augusto Fernández y sacó a Nico Sánchez, como diría el dicho, el cholo se mandó a “quemar las naves”. Pero Boca estuvo muy seguro en el fondo; Maidana cumplió, Cáceres jugó un gran partido – se nota que al lado de Morel Rodríguez juega mejor que cuando hace dupla con Paletta -, el otro paraguayo Morel Rodríguez fue una de las figuras y el pibe Monzón no sintió su debut en un clásico.
Por otra parte, Boca tiene que irse conforme porque tuvo más actitud, precisamente eso es con lo que se ganan los clásicos, porque para estos partidos no importa cómo llegue uno o cómo llegue el otro sino que hay que luchar, correr y convertir las situaciones, y Boca lo logró, no jugó del todo bien pero ganó el clásico y al fin de cuentas esto es lo que le importa a su gente.